Saturday, November 03, 2012

Largos años...




El leve roce de sus manos, mientras ella acomodaba su almohada , le recordó aquellos años en que una vibración ansiosa recorría sus entrañas cada vez que Dalia se acercaba.
Pensó en aquellas manos cariñosas que masajeaban su cuello con una dulzura tal que él se entregaba por completo como un niño lo hace en el regazo de su madre.
Y en las mañanas que apurado salía de la ducha mojado y ella sin regañarlo por chorrear con agua la alfombra besaba su pecho y decía que así saciaba la enorme sed que sentía. Recordó claramente como la rodeaba con la toalla blanca encerrandola en su cuerpo humeante y perfumado, mientras ella coqueta trataba de zafarse con la excusa de tener algo en el fuego, el olor de la ropa recién lavada y el amor con el que le entregaba la camisa recién planchada y aun tibia. En esos momentos en sus ojos verdes leía sumisión y orgullo por ser adecuada a los requerimientos de su esposo.
Pero las largas horas de oficina, y kilómetros recorridos en metro cada día lo mantenían siempre cansado, con la presión constante de dormir lo mas temprano posible, para ser capaz de levantarse a una dura tarea nuevamente al otro día. Las noticias en el televisor del dormitorio solo eran vistas hasta los relatos de su pasión desde niño...el fútbol, e incluso esto lo veía sin ver, lo escuchaba sin oír ya ni eso lograba alentar a este hombre agotado de la vida cotidiana. Dalia no exigía, no pedía nada para si, entendía su cansancio y altruista entrega por ella y los hijos de ambos.
Hoy mientras ella acomoda la almohada pera dormir…el la mira agradecido, por los muchos años juntos y comprende el tiempo derrochado, sin dedicar sus horas a la mujer que lo acompañó en silencio siempre.

2 Comments:

At 12:48 PM, Anonymous Anonymous said...

Resulta muy frecuente el ejecutivo agotado que prefiere el futbol y dormir, pero es absolutamente mágica la imagen de la esposa besando el pecho mojado al salir de la ducha...¿Como se gana eso? ¿Como se adivina a la hora de elegir esposa? ¿Para qué afortunado mortal se reserva? Tu personaje lo comprendió demasiado tarde...peor para él.

Sólo con esa escena has descrito a una diosa del amor

enhorabuena. besos

 
At 8:38 AM, Blogger Menta said...

Y beso el pecho saciando sed...
fue sumisa al requerimiento del otro,cediendo,entregando,
postergandose,viviendo años...entregandolo todo.
Tremenda mujer...existen aun?

Besos

Menta

 

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