Clarooscuro

Artemisa corría de árbol en árbol, y tras cada uno se escondía, sigilosa avanzaba buscando el claro del bosque, confiada en que desde ahí hallaría el sendero correcto, aquel que la conduciría hacia el hogar, agitada estaba, su respiración se confundía con el susurro del viento y con los aromas que mezclados envolvían su cuerpo embriagándola al limite del desmayo.
Aromas de plantas, de árboles y truenos, de tierra mojada y rocío mañanero, sustancias que en pleno eran todo y uno, como un concierto de mil violines, ella constituía un detalle luminoso ante tal magnitud.
Se escondía del rayo que caía certero, quebrantando fuertes brazos de gigantes eternos, que hacían temblar la tierra retumbando como un puño furioso sobre la mesa servida.
Árboles protectores de la vida pequeña que encierra la grandeza de la creación, los que abrigan y alimentan, invitaban a la danza evocando mágicos duendes .Esos de los sueños, donde la magia es posible y permite el vuelo hacia praderas verdes y mares sustanciosos.
Avanzaba sintiendo su corazón anhelante, el calor del fuego estaba cerca...la tibia cobija y la madre entonando cantos y rezos.
El sol se hizo presente como un portal grandioso, hacia el cielo despejado y abierto.... estaba confusa; una sombra la seguía, porfiada la oscura, siempre en silencio y en cada brinco Artemisa sonreía mirando hacia el lado y hacia tras, por momentos no estaba, hasta el nuevo claro que aparecía anclada nuevamente a sus pies.
Sacudidas, tiritones y soplidos no bastaban para deshacerse de ella, al fin la joven doncella se cansó, y sentándose en una piedra lisa le habló:
¡Oye tu!... ¿quién eres?, y ¿qué quieres de mi?
Acaso ¿no ves que me asustas?
Shu.....shu...¡vete!
La sombra seguía sin contestar y sentada a su lado remedándola, se estiraba al unísono bostezando, también cansada.
Un suave y musical murmullo del viento, la transporto al mundo de los sueños sus ojos se cerraron acariciando la luz del bosque.
Fue entonces cuando una voz se presento dentro suyo diciendo:
ps ps oye! escucha: Yo soy tu lado mas oscuro, tus temores y miedos mas profundos, los traumas olvidados, las sendas malogradas, y existo en tu luz así silente, porque en ella espero, para bailar junto a ti y estirar mis anhelos, para correr en tus piernas y latir en tu pecho.
Mas, siendo parte de ti no me reconoces y me temes. Mientras no me nombres despierta, ni le des un espacio a mi oscuridad en tu conciencia, estaré silenciosa a tu lado, burlona ayudando y celebrando cada caída.
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¿Dormiste bien amor?- pregunto la madre
El aroma a leche tibia con canella, a pan tostado y untado con mantequilla junto a la dulce caricia de mamá en su mejilla, despertó a la niña que con un nuevo brillo en sus ojos y luego de desayunar partió a la escuela.


1 Comments:
Magia que retorna ahora junto al trueno. En este texto el temor de conocerse así mismo es una metáfora maravillosa que reflejas en ese lado oscuro que todos tenemos. Gracias amiga por recordarlo de esa manera.
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