Tuesday, March 21, 2006

La cigarra y la higuera






Bueno bueno bueno…dijo la cigarra, aprestando sus extremidades al eterno canto de la noche.
En esos momentos un barullo se tragaba el silencio del monte, cinco amigos conversaban, planeaban, y entre pisada y pisada de hojas secas elegidas, cantaban alegres durante el ascenso. Se sentia la fuerza del corazon humano, la energia de las mentes agiles creando lunas nuevas, y estrellas de lenta caida. El palpitar de huellas antiguas estaba presente y ellos inocentes avanzaban sin parar y por cierto sin reparar en el aroma que los envolvia.

La higuera de fruto fecundo y maduro, albergaba silente el secreto convertido en hojas y la dolorosa presencia de un hecho ocurrido hace muchos años, 130 exactamente y su aniversario era esa noche y a esa hora precisa.

Juan, Ceci, Paula, Sandrita, y Janine, habiendo planeado por meses esta travesía, decidieron sentarse en circulo justo bajo el arbol mayor del monte. Era una noche perfecta para evocar a LINTUX, a su luz, a su fulgor, sabían que esa estrella estuvo titilando en el cielo por millones de años, hasta que desapareció de los ojos del mundo un amanecer. Los científicos no tenían una explicación convincente que permitiera pensar que había explosionado o que se la habría tragado un hoyo negro del firmamento. Los amigos envueltos en una mistica juvenil, sentían que era el momento de invitarla a brillar nuevamente y al igual que nuestra amiga la cigarra, se aprestaron a cantar el mantra aprendido.

Manos tomadas, ojos cerrados, circulo perfecto, una vela encendida justo en el centro …

Cada uno en concentración total dedicaban su aliento y energia , dentro del estilo de cada cual. Cecilia soltó sus cabellos del elastico que lo apresaban, y permitio que la tibia brisa de primavera jugara con el, aspiraba hondo y temblando, bajaba suavemente su hinchado pecho, Juan entreabria uno de sus ojos, aun dudoso de que la cruzada tuviera éxito, vigilando cual guardian, que nadie extraño apareciera. Paula entregada al encanto de la noche dedicó los primeros minutos a lograr silenciar su mente de la ajetreada vida que llevaba, de sus proyectos y complejidades cotidianas, convencida de que el bien mayor estaba por ocurrir. Sandrita cerró sus grandes ojos y con ellos cegó al mundo del misterio de su mirada, la sonrisa dulce presagiaba el mantra elegido como un coro celeste, y Janine, envuelta en el aroma de la higuera, vestida del sopor de la amistad sincera, esperaba la partida …estaban listos, todos ellos.

Un sonido gutural nació de pronto, Ceci dio la partida, la siguieron Juanito y Paula, y tras unos instantes Sandrita y Janine, la cigarra confundida por la invasion en ese su monte, y en esas sus notas, guardó sus alas contemplando sorprendida y extasiada que sobre la cabeza de cada uno se hacia una luz anaranjada y calida, y los penetraba resplandeciendo , volviase su interior un mapa legible aunque complejo, una trenza de gran belleza y esplendor urdida en el cosmos recorrió sus pies uniendoles, como cadenas de algodón puro y blanco, permenecieron asi por un tiempo indefinido, la señal estaba proxima, la sentian germinando desde el estomago, para salir por la boca en forma de gotas de rocio y miel de Ulmo añejo.

Justo en el centro del circulo mistico y surgiendo del fondo de la tierra, tres grandes piedras que brillaban como soles caidos del cielo, cada una de ellas emitia una vibracion concordante con el mantra elegido y en la medida que surgian, la respiracion se hacia mas profunda y la luz mas penetrante, una niebla comenzó a rondar por sus cabezas, como una danza trival de la conciencia y sintieron el grito del chaman dirigiendo una feroz batalla, y las lanzas volando entre sus cuerpos...nadie se movió de su lugar, hasta que uno a uno fueron liberando los musculos de la columna vertebral y relajandose hasta tal punto que sin saber y proponerselos quedaron boca arriba, de espaldas a la tierra y el pecho apuntando ciego hacia LINTUX , la estrella perdida, guardada en la oscuridad del cielo, escondida del desenfreno del mundo concreto, objetivo e inhumano, del cual prefirio abstraerce un amanecer de enero el dia exacto en el que los hombres olvidaron que su luz provenia del cielo.

Tres o cuatro horas mas tarde, de amanecida, los amigos despertaron confundidos y mareados, hambrientos y con frio, comieron higos sacudieron sus ropas, y volvieron a casa.

Cada uno hizo lo suyo, en recompensa llevaban una nueva luz en sus ojos.