Tuesday, May 23, 2006

Gracias abueli...







Todo empezó una noche cualquiera cuando la llevó de la mano bien sujeta hacia la orilla del mar y le enseñó los misterios del firmamento interior, como lo enseñan las abuelas...con cuentos, metáforas, cosquillas, abrazos y besos.


Una noche se salieron de la casa sin permiso de mamá, llevando escondida en el regazo una fuente pequeñita de greda vacía, pasitos cortos de cómplices bandidas que hurtan risas.
Diana tenia tan solo 4 años, la misión que gestaba junto a su abueli era un plan delicioso y prometedor y las risitas ahogadas al unísono entre las manos, se colaban entre los pequeños dedos de la niña, era noche de luna llena, esa bella , la que alumbra el cabello negro y logra que levite el brillo confundiendo su cabeza con un terrestre lucero, y a la espera del despertar de las estrellas se sentaron muy calladas, entre medio de risitas, sobre una manta de lana tejida.
Temblaban de frío, mas obediente a las instrucciones de la anciana, Diana en el momento justo, sostuvo entre sus manos su vasija, y levantando los brazos hacia el cielo como imitando al sacerdote con el vino en misa, así juntas oraron por unos minutos en silencio primero y luego cantando las canciones del colegio para regalarlas al cielo, a la espera de que agradecido sonría y las premie recibiendo: El polvo cósmico, y La luz de la noche y La partícula traída por el viento de esa mariposa, que de día estuvo posada en su pecho, y Germen y Trigo, y Polen de girasoles del cielo, creados por el poeta y traidos hasta el resplandor del mar, a sus manitos blancas que apretaban la greda acercado la vasija con cuidado hacia su corazón confiado y puro.

-Abueli... que hago con este tesoro? Preguntó mientras tapaba con una mano el preciado brillo contenido en la vasija de greda

-Diana...ese brillo debes ahora beberlo, hasta la ultima gota....

La niña seguía instrucciones, si la abueli decía que contenía polen de girasoles y polvo cósmico, así era y bebió concentrada y convencida, con sus ojos cerrados, tragando el imaginario contenido sorbo a sorbo, con la naturalidad que solo los niños tienen en sus juegos.

Al terminar, se limpió la boca con la manga de su abrigo, y pasó el dedo índice por el fondo de la vasija de greda, lo llevó hasta la boca degustando el raspado del polvo cósmico y mágico, hasta emitíó sonidos mmmm esta rico ñami ñami!

Abueli sonreía con los ojos, los que brillaban de emoción y proyectó en ese momento toda su magia de vieja sabia sobre su pequeña, cuando le dijo:

Diana, ese tesoro es algo que muchos quieren y necesitan, es la luz del alma del mundo y te la has tragado...ahora esta en tu estomago.

La niña se tapó la boquita en un impulso súbito de culpa, y elevó la mirada para encontrar la de su viejita, en busca de aceptación, ante lo cual recibió el abrazo mas tierno y calido del que hoy tenga memoria, la abueli levantando a la niña por el aire reía a carcajadas, ambas dando vueltas, parecían elevarse y volar como gaviotas de blanco y negro plumaje.
Al cabo de unos minutos de diversión, la dejó sobre la arena y agachándose para estar a su altura, la tranquilizó, y prometió que un día de magia y milagro, esa luz volvería al cielo, pero que antes que eso ocurriera, ella aprendería a soplar polvo de estrellas sobre los hombros cansados de otro ser humano, y partículas de alas amarillas de mariposa sobre unos ojos sin esperanza, y germen y trigo, sobre las manos que han olvidado crear, y polen de girasoles fecundaran sus pasos para hacerla fértil y creadora de vida. Un día....cuando sea mas grande.

Entretanto, la instrucción para la nueva misión secreta era dormir y soñar y jugar, y ser en libertad la niña inocente que tanto amaba.

Casi cuarenta años pasaron de esa feliz noche, Diana no estaba ya segura de haberlo vivido o soñado, la unica prueba que tenia era el brillo en sus ojos, la sonrisa imborrable en sus labios cada noche de luna, el sentimiento de ser liviana cuando el viento llegaba y la sensación de que si queria…podria ser gaviota y luz y polvo de estrellas.

Gracias abueli…

Tuesday, May 16, 2006

Será alguna vez...?





Tenia prisa; por lo mismo y a pesar de los tacos desgraciados en mis zapatos, diria que corría...bueno caminaba rapido.
Esa tarde de viernes las personas con las que me crucé y choque en los hombros estrepitosamente me miraron sonrientes a pesar del dolor al chocar mi cartera con sus partes pudicas.
Los empujones para que me dejen pasar, y los gestos malhumorados que entregaba sin pudor, eran nada, igual sonreian.

Era San viernes, dia de relajo, de vitrineo antes de la vuelta a casa, de un vinito relajados en familia o amigos, inicio de fin de semana y descanzo, tal vez merecido,
tal vez no.

Al dar vuelta en la esquina chocamos de frente,
¡te juro que no te vi!
Y te aseguro me alegro que hayas sido tu el que me detuvo,
estaba cansada con el trote, con el dolor de pies ni recordaba el motivo del apuro.
Que tarde uf ; a pesar de los ocho centimetros de taco en mis botas,
mi altura no superaba los ciento cincuenta centimetros,
y tu mi oso amigo cuanto mides?
Un metro ochenta?,
me hundì en tu pecho aplastando mi ahora mas pequeña nariz, como un acto reflejo me abrazaste, quizas pensaste que me caeria, pero no me soltabas...jajaja

Recuerdo que muy molesta, solté tus brazos de mi cintura
como sacudiendome de una envoltura pulposa,
mi bolsa estaba en el suelo, y ambos al unisono la miramos
y atinamos a recogerla, me ganaste!
Y muy amable casi disculpandote por ayudar a esta locura que atropella,
la pusiste en mis manos y recien ahí te vi,
tus ojos negros profundos, los rulitos que cercaban tu frente
y te daban esa imagen de niño travieso, la sonrisa casi burlona ante mi ceño fruncido, desentrañando mis razones preguntaste:
Esta bien señora?,

No!!

No estoy bien, te cruzas y me golpeas, dejame pasar que estoy apurada no ves?
Que brutal forma de conocerce...jajajaja ahora me rio y tal vez te ries.

Seguias sonriendo, y no te corrias a un lado, sinceramente me sacaste de lugar,
a esas alturas ya ni recordaba hacia donde iba,
para que, ni la premura que me empujaba.
Quede enganchanda como un pez, ahora pescada!
Aunque igual que algunos, me resisti al anzuelo y contorneando mis caderas partí, hacia mi destino, cual? Ya no importa..

Bueno quisas para ti tambien era San viernes,
quisas venias de una reunion exitosa,
quisas , quisas, quisas...nunca lo sabré.
Solo sé que cuando me apuro mucho y hay riesgo de atropellar
a quien se cruce en mi camino,
mi corazon late fuerte al voltear una esquina;
tal vez me choque de nuevo contigo, la bolsa vuele por los aires,
me entierre en tu pecho aplastando mi nariz....
y esa vez si ocurre lo prometo,
preguntare tu nombre y te invitare un café.

Saturday, May 13, 2006

El divan ( I parte)


Neruda dice: puedo escribir los versos mas tristes esta noche....

Nada menos y nada mas que el Nobel es quien lo dice, yo con humildad digo...anoche sentí en cada poro de mi piel los versos danzando...
y luego me entregué a la niebla del ensueño y NO LOS ESCRIBIIIIIII...ay aun me duelen en la conciencia los hormigueos de sus recovecos, esta mañana traté de recordarlos, y dejar un sello de aquellos pensamientos, soltar las cuerdas del arpa dejándolas cantar solas entre letras de plata y sueños de algodón de azúcar.
Esta tarde, entre el teléfono que sonaba sin parar, las exigencias de contestar una veintena de mails, las entradas y salidas de “clientes turistas” que llegan paseando mas que comprando, pero que disimulan bastante bien a mi parecer sus intenciones, entre mis repetidas idas al baño a constatar que el agua cortada desde la mañana fuera dada por la compañía y claro a hacer pipi, porque soy muy meona!!
Repito, esta tarde...un solo minuto de las cinco horas trabajadas, tan solo un miserable minuto tuve para encender un cigarrillo, y mientras exhalaba el humo con un placer indescriptible....recordé tus ojos y la invitación que hiciste luego de que nuestras manos rozaron sin querer cuando ambos queríamos tomar esa flor de alelí entre los dedos y tus ojos dadivosos me cedieron el placer de ese encuentro con semejante belleza, ¿recuerdas lo que dijiste?
“ esas manos, blancas palomas necesitan nido en sus palmas, para guardar perfumes deliciosos y rincones coloridos...te invito, tengo un gran jazmín a pocas cuadras de aquí”
Yo tentada y sin dejar de acariciar el mas terso de los pétalos de flor, me acerque despacio, y en un susurro respondí sin apuro....dame más de un motivo para soltar la dicha de sentir esta flor entre mis manos y por favor haslo pronto porque en pocas horas dejara de fluir su sabia y desmayada posará para un fotógrafo en decadencia, en ese momento mis pasos correrán presurosos, en la dirección contraria a tu bello jazmín.
.
Ay, que risa...tu silencio duró una eternidad, entonces solté la flor y sostuve tu mano con delicada ternura y te dije: por que no invitas a tu abuelita mejor? Te regalé la mejor de mis sonrisas y como siempre vanidosa me largué.
Al regreso hacia mi casa recuerdo bien como llovía, yo empapada hasta los calzones echaba maldiciones no quería entender que era invierno y que en invierno llueve y que una se moja si no usa paraguas, empecé a correr hasta encontrar un portal donde guarecerme del agua y jadeando apoyé mi espalda en la puerta de una casona antigua , la que se abrió de par en par y yo cayendo pesada y estrepitosamente dentro. Siempre digna según lo aprendido en el colegio de las monjas en que me eduqué me paré mirando hacia los lados hasta constatar que la casa en cuestión estaba vacía, no habitaba un solo ser humano, por lo menos no en ese momento. Comencé curiosa a recorrerla, cada rincón era profusamente iluminado por los relámpagos que amenazantes escupía el cielo, los flashes de un téticro y delicioso fulgor me tenían fuertemente excitada, el corazón palpitaba exaltado, empujando mis amígdalas en su tan tan hasta hacerme atorar dos veces, lo cual a pesar de saber que la casa estaba desierta disimulé lo mejor posible, por lo menos eso creía.
Sentía una respiración, un exhalar profundo casi diría un murmullo del alma, que me tenía muy nerviosa, desde chica mi imaginación desbocada me jugaba malas pasadas y no permitiría que a los 42 años siguiera pasándome...los fantasmas no existen...repetía en voz muy queda, no hay nadie tras de ti tonta! Jajajaj me decía una y otra vez , aun así y a pesar del miedo que sentía no me iba de la casa de los truenos, y seguí descubriendo sus rincones.
Al abrir la puerta blanca del recibidor, me encontré con paredes tapizadas de libros, un diván, y dos velas blancas encendidas, como esperando a alguien, entré sin emitir ruido y me senté en el diván, pensé que ahí debía vivir un psiquiatra o psicólogo, y que estaría esperando a algún paciente o tal vez a algúna impaciente como yo...de nuevo me reía sola pensando que en cualquier momento entraría alguien y se asustaría mas de lo que yo estaba al encontrarme cual fantasma aparecido en su cómodo diván. Los relámpagos estaban esplendorosos, la fiesta del cosmos reinaba en pleno apogeo y yo sin mediar excusas me dormí, no se cuanto tiempo, pero recuerdo claramente el sueño...
“Harry Haller , el lobo estepario de Herman Hesse, estaba frente a mi, yo era la imagen de su espejo a la que el preguntaba incesantemente ¿ que haces tu ahí? En ese espejo debo estar yo! Muy molesto, de pronto emprendió un puño hacia el cristal iluminado por las mismas dos velas rompiéndolo en mil pedazos, yo solo recuerdo sentir quebrado mi ser, disperso como lo están las semillas sobre el cemento endurecido, cuando un puño las deja caer”.
En el sueño nunca hablé ni tuve siquiera un pensamiento, solo sentía...
trozos de mí con dolor esparciéndose, alejándose con el soplar de la brisa, sentí una angustia insoportable, el ahogo se pronunciaba hasta tal punto que dando manotazos en el aire caí del diván botando la mesita con las velas encendidas sobre la alfombra, desesperada las pisotee hasta apagar cualquier atisbo de incendio y salí corriendo de la casa desierta.
Al volver a casa, tenia una sensación extraña como sea había dormido en una casa ajena, en un diván ajeno, junto a ideas ajenas ...nada menos que Harry Haller estuvo en mis sueños! Así es que me apresté a dormir para desentrañar en lo posible este enigma. Recite versos en los brazos de Morfeo canté maravillosas melodías lo sé, más no las recuerdo. Hoy estoy en el diván de mi psiquiatra esperando que se decida a hablar....pero solo me mira con una sonrisa que no comprendo.

II”.La divagacion”

-hace un año , cuando tomé al fin el toro por las astas, me sentí morir doctor!, creí que un pozo negro muy profundo me tragaba y cada vez que me atrevía a abrir los ojos solo veía algo oscuro rondándome...le juro que estaba aterrada, pensaba que me desdoblaba para parecer una alma en pena tan solo para fastidiarme y como lo lograba ay si señor!! Pero ya sé, era mi obsesión de ser vista Ud ya lo dijo hace unos meses atrás y lo entendí muy bien...ahora que ha pasado el tiempo y mis latidos ya no interfieren con mi vista, a terminado, y pienso mmm el buen doctor tenia razón eran solo ideas mías...

- Cree que debo seguir con esas pastillas que me dio hace tanto tiempo?
El psiquiatra seguía mirándome y sonreía porfiadamente, asintiendo con la cabeza, ante lo cual seguí hablando,
-uf las mujeres somos buenas clientas suyas cierto doc?
Levanto la vista hacia la pared que estaba a mi espalda, y sin un solo gesto en su rostro gesticuló emitiendo un sonido que sonó asi...bueno, son las 18.30 y la hora acabó, nos vemos la próxima semana.
- Ah! Tan pronto? Ufa se me pasa volando el rato aquiiii...
-
Me sentía bien aquella tarde, la hora del crepúsculo comenzaba y si me apuraba alcanzaría a llegar al mirador del cerro Alegre en Valparaíso, ahí los atardeceres eran lo mas sublime de este mundo y posiblemente del otro. Al pasar por el museo naval, no pude evitar disminuir la velocidad del auto y mirar hacia adentro, quizás divisaría al guardián del cañón mayor ese negro gordo y grande que una vez te conté en mi cuento “ el falo” el que escribí en medio de la noche cuando tras una conversación por chat entre muchas personas leí al ego mas grande de Chile lo cual me dejó muy alegre porque realmente si algo me da risa es escuchar la enorme capacidad de algunos egos de hacerse propaganda y exigir atención a través de disminuir a quienes le rodean, lo mas increíble es que lo leían y enganchaban es su perorata como si tuviera algún sentido sus fundamentaciones profundas del accionar humano, esa noche dormí sin pensar en eso (creo) y desperté de pronto escuchando mi propia risa estaba relatando el cuento en cuestión a alguien...me senté en la cama y de un tirón lo desparrame en el papel.
Esquina del museo...me detuve...y el marino no estaba, y desde la calle no se veía tampoco el gran cañón puf que lastima, ese día estaba con el pelo suelto y las sandalias amarillas que tanto me gustaban me sentía como una brisa cálida en pleno verano y un sendero para pies ingenuos que ansían experimentar subir sobre él....El cañón...El gran ego...la aventura de ser ligera de mente y de accionar.

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La morada que acogía los truenos creo que estaba en la calle Pacifico, a la altura del 3000, tarde de lluvia ciudad de espejos rotos, encuentro con el arquetipo colectivo, instancia de mil elucubraciones...bueno en la que caí de espalda en esa casa desierta, en esa misma en la que estoy segura que perdí mi reloj, no diré lo que todos dicen que tenia un valor especial para mi, “porque había pertenecido a mi abuelita y que me lo dio en su lecho de muerte, porque ni la conocÍ, ni tampoco que fuera una joya muy valiosa ”, ese lo compré yo y hasta puedo reconocer que era de esos que venden en la calle, de marca chancho pequinés, pero tenía una particularidad que hacia necesario que lo recuperara, no me provocaba alergia, los otros a menos que fueran de oro y que por cierto no tenia, me dejaban la muñeca con un cordón rojo y una picazón de los mil demonios, por lo tanto mi reloj de pulsera shitzu debía volver a mi muñeca y decidida recorrí a pie cada cuadra de trayecto mojado que me llevo al fin y como consecuencia lógica a pensar (no antes de quedar turnia mirando las veredas y mareada contando rayas), que entre los manotazos escandalosos que di esa noche, el pequeño artefacto que me hacia creer que controlaba mi tiempo a mi gana, él; el silencioso y fiel, había salido disparado encontrándose en las manos de una mujer del aseo o de una vieja que no hace aseo, porque solo podía ser una vieja la dueña de esa casona, los muebles olían a naftalina, eran grandes y suntuosos y no habían plantas, en una generación moderna eso es algo impensable, pero bueno la puerta esta vez estaba cerrada, bien cerrada, el timbre no sonaba, mis golpes en la manito de bronce que estaba a la altura de mi frente retumbaban ferozmente ante cada empeño por ser escuchada en su interior aun así nadie salió, llegue a pensar que tal vez esa no era la casa, quizás estaba en la siguiente cuadra, porque no? Es posible que con la corrida, la mojada, los relámpagos y truenos y la agitada respiración, mi mente se haya hiper ventilado, confundiendo “la” puerta verde con esta que también era verde.

Me senté en el portal unos momentos meditaría con calma mis pasos, mi doctor me aseguraba hace tres años que no estaba loca, solo que mis antenas estaban distorsionadas, mmmm será lo mismo? Para empezar nunca he visto una loca con antenas, quizás ahí esta al mensaje del sueño...Mírate al espejo!!! Y a mi no me gustaba hacerlo él doc por su parte se cuidaba mucho de no serlo para mi, no había en su rostro gestos que leer ni en sus manos que se mantenían una sobre otra, o escribiendo en una blanca libreta con sus jeroglíficos que jamas pude descifrar menos leyendo al revés, sus ojos los llamados ventanas del alma, estaban tan tremendamente amplificados por los anteojos poto de botella que no eran ojos eran algo así como dos discos rallados de Elvis Presley, y como no emitía palabras, ni suspiros, no dejaba traslucir su alma, por lo menos como yo sabia leerla. La primera vez que lo vi, no diré que me impresionó , pero si que lo encontré con una cara muy científica uf pensé que justamente una persona así me ayudaría a completar un puzle creado por mi a través de las emociones des- coordinado con el pensamiento. Creo que el lo intentó, al principio algo hablaba, apoyaba su cabeza en su mano derecha en señal de atención, nos pasábamos unos minutos de la hora de término de la sesión e incluso a veces (muy pocas) sonreía, al pasar el tiempo se volvió cada vez mas seco e indiferente, ¿estaría aburrido? O será que esta paciente impaciente le daba salario, pero ya no constituía una probabilidad de sanación aumentando sus éxitos como gran y renombrado profesional, yo por mi parte me di por vencida al intentar humanizar a este personaje ante mis ojos, nunca pude sacarle una pizca de información sobre si mismo, el hombre gozaba, si es posible decirlo así de un hermetismo total. Llegué a pensar que él quizás estaba mas loco que yo y que nos necesitábamos para hurgar uno en el fondo del otro y así aplacar mis emociones por mi parte conservando su negación a ellas por la suya......(continuará)