Todo empezó cuando la llevó de la mano bien sujeta hacia la orilla del mar y le enseñó los misterios del firmamento interior, como lo enseñan las abuelas, con cuentos, metáforas, cosquillas, abrazos y besos.
Una noche se salieron de la casa sin permiso de mamá, llevando escondida en el regazo una fuente pequeñita y vacíade greda, con pasitos cortos esos de cómplices bandidas que hurtan risas.
la misión que gestaba la niña junto a su abueli era un plan delicioso y prometedor de muchas risitas ahogadas entre las manos, las que se colaban entre los pequeños dedos de la niña.
Era noche de luna llena, esa bella , la que alumbra el cabello negro y logra que levite su brillo confundiendo su cabeza con un terrestre lucero cuando a la espera del despertar de las estrellas se sentaron muy calladas, entre medio de la mistica del ritual de estar ahi, sobre una manta de lana tejida, fuera de su cama, de noche frente al mar, rompiendo las instrucciones de cada noche consistentes en lavado de manos, de dientes, y a dormir.
Temblaban de frío cuando el cielo abriendose entero les presentó a la luna que apareció redonda y blanca, entonces obediente a las instrucciones de la anciana, la niña sostuvo entre sus manos su vasija, y levantó los brazos hacia el cielo como imitando al sacerdote con el vino en misa, así juntas oraron por unos minutos en silencio primero y luego tatarearon melodias alegres para regalarlas al cielo con entrega y amor, sabian que el universo tambien rie y desde su risa caen cascadas de
Polvo cósmico, y luz de la noche y partículas de color del vuelo de mariposas, esas que de día estuvieron posadas en su pecho, y Germen y Trigo, y Polen de girasoles del cielo, creaciones del poeta y traidos hasta el resplandor del mar, una cascada que fluye en direccion a sus manitos limpias que apretaban la greda.
Acercado la vasija con cuidado hacia su corazón confiado y puro., la niña dijo :
Abueli... que hago con este tesoro?
Preguntó mientras tapaba con una mano el preciado brillo contenido en la vasija de greda,
la abuela con amor respondió:
-...ese brillo debes ahora beberlo, hasta la ultima gota....La niña seguía instrucciones, si la abueli decía que contenía polen de girasoles y polvo cósmico, así era y bebió concentrada y convencida, con sus ojos cerrados, tragando el imaginario contenido sorbo a sorbo, con la naturalidad que solo los niños tienen en sus juegos.Al terminar, se limpió la boca con la manga de su abrigo, y pasó el dedo índice por el fondo de la vasija de greda, lo llevó hasta la boca degustando el raspado del polvo cósmico y mágico, hasta emitíó sonidos mmmm esta rico ñami ñami!
Abueli sonreía con los ojos, los que brillaban de emoción y proyectó en ese momento toda su magia de vieja sabia sobre su pequeña, cuando le dijo muy calmadamente:
amor mio, ese tesoro es algo que muchos quieren y necesitan, es la luz del alma del mundo y te la has tragado...ahora esta en tu estomago.
La niña se tapó la boquita en un impulso súbito de culpa, y elevó la mirada para encontrar la de su viejita, en busca de aceptación, ante lo cual recibió el abrazo mas tierno y calido del que hoy tenga memoria, la abueli levantó a la niña por el aire mientras ambas reian, y daban vueltas, parecían elevarse y volar , eran gaviotas, eran estrellas fugaces y rayos electricos danzando. Al cabo de unos minutos de diversión, la dejó sobre la arena y luego de recuperar el aliento la tranquilizó, y prometió que un día de magia y milagro, esa luz volvería al cielo, pero que antes que eso ocurriera...
ella aprendería a soplar polvo de estrellas sobre los hombros cansados de otro ser humano, y partículas de alas amarillas de mariposa sobre unos ojos sin esperanza, y germen y trigo, sobre las manos que han olvidado crear, y polen de girasoles fecundaran sus pasos para hacerla fértil y creadora de vida. Un día....cuando sea mas grande.Entretanto, la instrucción para la nueva misión secreta era dormir y soñar y jugar, y ser en libertad la niña inocente que tanto amaba.
fin-inicio-fin-inicio ... ¿?
cuento que nace sin un motivo, solo salio a respirar un ratito, lo he regalado mil veces, y cada vez lo leo nuevo, lo siento recien nacido.
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